La contracrítica versión Haberkorn


En el post de hoy me voy a referir a un tema del que seguramente todos hayan escuchado: la “renuncia” de Leonardo Haberkorn como docente de la Universidad ORT. Me refiero a renuncia entre comillas ya que fue más bien una renuncia pública que otra cosa. 

No estoy hablando como alumna del sr. Haberkorn porque no lo soy; tan solo soy una estudiante de Comunicación que se indignó bastante con lo publicado por él ese día ya que, por más que entendí su punto, estoy en total desacuerdo con lo que propuso.

Porque lo que Haberkorn propuso fue un ataque con 0 autocrítica. Hablando con mis compañeros, que fueron alumnos de él (uno de los cuales respondió al docente públicamente) me convencí de ello. A continuación, procedo a desglosar su publicación. 

Primero, el post del blog fue editado luego de que hubiera llegado a toda la gente que llegó. Eso ya es bastante grave, ya que el post anteriormente empezaba diciendo que enseñaba a alumnos de Periodismo (ahora dice Licenciatura en Comunicación, que es lo correcto). Al empezar el post así, el docente ya estaba mostrando una sola cara de la cuestión y ya empezaba con el pie izquierdo con respecto a sus alumnos, ya que no todos sus alumnos piensan seguir Periodismo: la mayoría optan por Publicidad, Audiovisual o Corporativa. En mi caso, soy de las que quiere seguir Periodismo, y con mi profesor no tuve problema: prestaba atención en clase porque las cuestiones planteadas en ella me resultaban interesantes. Creo que esa es la labor del docente, ¿no? Adaptarse y actualizarse a las nuevas realidades para hacer su clase interesante. 


“Me cansé de pelear contra los celulares, contra WhatsApp y Facebook. Me ganaron. Me rindo. Tiro la toalla.” Curioso es que uno de mis compañeros mencionó que el docente utilizó la plataforma de Facebook para subir las tareas y materiales de clase, y justamente en su blog critica a sus alumnos por tener Facebook abierto en clase. ¿Y cómo pretende que accedan al material? Para algo está la plataforma de la Universidad, Aulas. Sin embargo, Haberkorn eligió aggiornarse y usar Facebook. Tan en contra de usar las redes no está. 


“Además, cada vez es más difícil explicar cómo funciona el periodismo ante gente que no lo consume ni le ve sentido a estar informado.” Generalización si las hay. Porque a un par de alumnos no le guste chequear los diarios y las noticias no quiere decir que todos somos así. Estamos en primer año del ciclo básico de la carrera; muchos de nosotros ya nos informábamos a través de los diarios (o las TAN INFAMES redes sociales y los diarios digitales) de los hechos del día a día; muchos otros de mis compañeros están aprendiendo a hacerlo gracias a que nuestros profesores lo están enseñando y los están acostumbrando a hacerlo. Después de todo, ¿no es esa la tarea de un docente de Introducción al Periodismo? Por algo es una “introducción”. No creo que haya nadie que estudie Comunicación que no esté informado de lo ocurrido, y si lo está, es justamente tarea del profesor el sacarlo de su ignorancia. 

“Esta semana en clase salió el tema Venezuela. Solo una estudiante en 20 pudo decir lo básico del conflicto. Lo muy básico.” Punto 1: hay que ver cómo hizo la pregunta. Leyendo el post de este docente, (y se que, como no soy alumna de él, esto es sólo un prejuicio) y hablando con mis compañeros, me puedo dar cuenta que tal vez la forma de preguntar no da lugar a una respuesta. Hay veces que, como no estamos muy seguros de la respuesta, no es fácil contestar si sabemos que la reacción de nuestro interlocutor va a ser el ataque a nuestra supuesta ignorancia. Es verdad que, como alumnos de Comunicación, debemos saber qué es lo que está ocurriendo en Venezuela. No obstante, y aquí estoy hablando por mí misma, tal vez y lo más seguro es que no sepa contestarla con la profundidad que el profesor desea de mí. Y, justamente por eso, no contesto. Punto 2: ¿Cómo se siente esa alumna que contestó “lo muy básico” cuando el profesor postea en su blog que sólo sabe lo muy básico? ¿No es humillar o difamar a un alumno divulgar sus conocimientos como “muy básicos”? Por lo menos se arriesgó a contestar la pregunta, tal vez con el temor de que le contestaran como, efectivamente, terminaron contestándole: un ataque. 

“El resto no tenía ni la más mínima idea. Les pregunté si sabían qué uruguayo estaba en medio de esa tormenta. Obviamente, ninguno sabía. Les pregunté si conocían quién es Almagro. Silencio. A las cansadas, desde el fondo del salón, una única chica balbuceó: ¿no era el canciller?
Así con todo.” Esto no hace más que reafirmar mi punto.

En el post, Haberkorn continúa asegurando que preguntó lo que pasaba en Siria, cuál era el partido aliado al PIT-CNT, entre otras preguntas que seguramente la mayoría de los alumnos ya ni sentía ganas de contestar. Por un tema de dignidad, nomás. 

“¿Saben quién es Vargas Llosa? ¡Sí!
¿Alguno leyó alguno de sus libros? No, ninguno.”  ¿Ahora, para ser culta, es requisito leer a Vargas Llosa? En mi vida, y este es mi caso personal, hablo con propiedad cuando digo que leí más de 500 libros. Sin embargo, no leí a Vargas Llosa. ¿Soy ignorante por eso? No me considero así para nada. No es un argumento válido.

“Conectar a gente tan desinformada con el periodismo es complicado. Es como enseñar botánica a alguien que viene de un planeta donde no existen los vegetales.” Innecesario ataque, no justificado. 

“En un ejercicio en el que debían salir a buscar una noticia a la calle, una estudiante regresó con esta noticia: todavía existen kioscos que venden diarios y revistas.” Esto no sólo está descontextualizado y tergiversado, también está utilizando un ejemplo de una alumna en específico, lo cual es una falta total de ética docente. Entiendo que tal vez Haberkorn ya tiró la chancleta a raíz de su renuncia, pero sigue habiendo una relación alumno-docente con las tareas que no debe salir de ese círculo. Además, era un trabajo de la primera clase, lo cual nunca aclaró, y finalmente y LO PEOR es que publicó este trabajo en sus redes sociales, tachando el nombre de la alumna, para “demostrar” su punto. Lamentable y poco ético. Este docente, ¿se puso en el lugar de la alumna para ver cómo se sentía al ver publicado su trabajo como ejemplo negativo? ¿No sabe ese docente que su labor es motivar, y que con esto precisamente lo está desmotivando? 

“Una sucesión interminable de imágenes de amigos sonrientes les bombardea el cerebro. El tiempo se les va en eso. Una clase se dispersaba por un video que uno le iba mostrando a otro. Pregunté de qué se trataba, con la esperanza de que sirviera como aporte o disparador de algo. Era un video en Facebook de un cachorrito de león que jugaba” ¡Qué interesante estaba la clase! Evidentemente, acá falta un grado muy grande de autocrítica o el docente, en este punto, ya se había rendido totalmente en hacer la clase interesante. 

“Que les fueron matando la curiosidad y que, con cada maestra que dejó de corregirles las faltas de ortografía, les enseñaron que todo da más o menos lo mismo.” La culpa es de las maestras. Este párrafo habla solo.

Pero uno de los siguientes es excelente: “Y lo malo termina siendo aprobado como mediocre; lo mediocre pasa por bueno; y lo bueno, las pocas veces que llega, se celebra como si fuera brillante” En este pasaje, el docente resume la sociedad de hoy en día de forma muy buena. Aquí demuestra que debe ser muy bueno como periodista, ya que su forma de escribir y de expresar sus ideas es muy efectiva. Lástima el resto.

“Este año, proyectando la película El Informante, sobre dos héroes del periodismo y de la vida, vi a gente dormirse en el salón y a otros chateando en WhatsApp o Facebook.
¡Yo la vi más de 200 veces y todavía hay escenas donde tengo que aguantarme las lágrimas!” Curioso es que mi profesor, por ejemplo, nos hacía ver las películas en nuestras casas (en vez de en la clase, en la que te podés pasar dos semanas de clase para mirar una sola película, una total pérdida de tiempo) y se generaban muy buenos debates y opiniones en torno a las mismas. No creo que nadie se haya dormido mirando esta película en sus casas, ya que luego teníamos que hacer trabajos en base a ella. Tal vez el docente volvió a errar en su metodología de trabajo, por no buscar una alternativa a su método. Además, no a todos tiene por qué gustarle la misma película que a él. Eso es obvio. Pero bueno, obviemos ese pequeño detalle. 

“También les llevé la entrevista de Oriana Fallaci a Galtieri. Toda la vida resultó. Ahora se te va una clase entera en preparar el ambiente: primero tenés que contarles quién era Galtieri, qué fue la guerra de las Malvinas, en qué momento histórico la corajuda periodista italiana se sentó frente al dictador.
Les expliqué todo. Les pasé el video de la Plaza de Mayo repleta de una multitud enloquecida vivando a Galtieri, cuando dijo: "¡Si quieren venir, que vengan! ¡Les presentaremos batalla!".
Normalmente, a esta altura, todos los años ya había conseguido que la mayor parte de la clase siguiera el asunto con fascinación.
Este año no. Caras absortas. Desinterés. Un pibe despatarrado mirando su Facebook. Todo el año estuvo igual.
Llegamos a la entrevista. Leímos los fragmentos más duros e inolvidables.
Silencio.
Silencio.
Silencio”
Vuelvo a mi caso personal. Conozco a Galtieri por cuentos de mi padre de las Malvinas; nunca me lo enseñaron, ni en el liceo ni en la escuela. Me considero interesada en la historia, me gusta mucho aprender cosas nuevas, y si no conozco un hecho histórico, me fascina que me lo cuenten. Y por más que me encanta la historia, nací en el año 1996, y por tanto no conozco todo lo acontecido antes de mi nacimiento. Me es imposible saber TODO lo que ocurrió en la historia mundial. Para eso, alguien me lo tiene que enseñar. ¿Es una piedra en el zapato del docente el enseñarle a sus alumnos? Entonces tal vez sí, la renuncia fue la decisión adecuada. Ya no le gusta o no tiene ganas de enseñar. Gracias, entonces, por tomar la mejor decisión.

“Ellos querían que terminara la clase.
Yo también” Si el docente ya no quiere enseñar, no me puedo imaginar cómo un alumno puede estar interesado en su clase. 

Último punto: agregó un post de aclaraciones. Es evidente que no llegó a toda la gente a la que le que llegó el primer post. Una táctica muy eficiente de parte del periodista, que tampoco salió a retractarse en la tele, donde sí salió a hablar de su crítica a sus alumnos (Canal 4). Hasta mi abuela lo vio y me llamó para criticarme por usar el celular en clase, pensando que era su alumna. Tuve que explicarle todo. Gracias, también por eso.



Así que nada, eso opino. Es verdad que es cada vez más difícil retener nuestra atención, pero no es imposible: hay distintos métodos, y es justamente ese el desafío del docente de hoy en día. Si le gusta enseñar, se aggiorna. Y sino, se rinde, y deja que las generaciones “se deterioren”. La culpa de que lo hagan es de los que se rinden. 

4 comentarios:

  1. Excelente análisis!! Muy bien redactado!

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  2. Muy buena nota!!!! Aunque no comparto todo lo que decis llama a la reflexción,te felicito,excelente tu análisis y muy bien redactado.

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  3. Muy buena nota!!!! Aunque no comparto todo lo que decis llama a la reflexción,te felicito,excelente tu análisis y muy bien redactado.

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Josefina Mösle. Con la tecnología de Blogger.